Los materials y la gestión de las emociones

El Laboratorio de Innovación Tecnológica de Estructuras y Materiales (LITEM) del Campus de la UPC  en Terrassa estudia el comportamiento resistente de los materiales y su aplicación a las estructuras. Luis Gil, su director, nos explica de una manera extraordinariamente sugerente en esta entrada las diferentes propiedades de los materiales y su comportamiento según las circunstancias a las que los sometemos. El comportamiento humano a menudo es menos inteligible.

| Lluis Gil
Lluis Gil, director del LITEM
Lluis Gil, director del LITEM | UPC

Dicen que las personas estamos unidas por hilos invisibles. Las emociones regulan la tensión y la longitud de estos hilos. Por ejemplo, cuando estamos bajo situaciones de tensión o estrés  los hilos se tensan, cuando nos gusta una persona, el hilo nos arrastra hacia ella. Si pensamos en los materiales que tenemos alrededor podemos encontrar comportamientos similares y entendernos a nosotros mismos.

 

Todos los materiales se alargan cuando los estiramos y acortan cuando los comprimimos. Todos. Hasta la roca más dura que uno pueda imaginar, como el corazón de algunos hombres. Cuando dejamos de hacer fuerza, el material recupera su tamaño original, se relaja. Este es el fenómeno que llamamos elasticidad y que fue estudiado por Robert Hooke en 1660.

 

Pero hay algunos materiales como los metálicos que a partir de cierto punto no son capaces de recuperar su forma original. El material queda con una deformación permanente cuando hemos dejado de hacer fuerza. Es lo que llamamos plasticidad. El estrés ha sido tan grande que ha dejado una herida para siempre.
 

El fenómeno de la elasticidad está ligado a la separación entre átomos y la perfección de la estructura de la red cristalina. Si el material no tiene plasticidad y la seguimos estirando, acabaremos separando los enlaces de los átomos y la red cristalina se fracturará dramáticamente. De igual manera las personas perfectas y su excesiva rigidez moral pueden sufrir graves fracturas emocionales que afecten su conducta.

 

La plasticidad, en cambio, permite que doblemos, alarguemos, aplastemos y retorzamos un material hasta conseguir obtener  la herramienta que necesitamos, por ejemplo, un clip. El fenómeno de la plasticidad se produce por la existencia de defectos en la estructura del material. Las llamadas dislocaciones (Volterra, 1905) son defectos que se crean y se desplazan dentro del material cuando lo sometemos a esfuerzos. El movimiento de los defectos fija la nueva geometría del material y la deformación plástica se convierte en irrecuperable. Así, a las personas con defectos les sería posible adaptarse y cambiar de acuerdo con las presiones externas a las que se ven sometidas. Los defectos se convertirían fundamentales para tener un comportamiento que podríamos calificar de mejor. El comportamiento resistente de los materiales y su aplicación a las estructuras es lo que estudiamos en LITEM. El comportamiento humano está mucho más allá de nuestro alcance.
 

Fecha de mensaje: 
03/02/2014

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